Diario Electrónico de Mejillones

Fundado el 2 de noviembre del 2001

Las verdades que no se dicen...

Cultura

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Fuego ¿quién podrá defendernos?

Wilfredo Santoro Cerda

La emergencia menos sorpresiva, el incendio, nos indica cuan pobre es nuestra cultura para afrontar emergencias

Aquí en Mejillones las emergencias se concentran en las que, cada cierto tiempo, provoca el fuego y las que podría ocasionar el agua, ya sea salada o dulce. Se suman a esta gama dos más de carácter catastrófico: sismos y amenaza química. ¿Hasta que grado estamos preparados para abordar el fuego? Es lo que trataremos de dilucidar hoy.

Con respecto a los incendios debemos aceptar una realidad indesmentible: en Mejillones cuando se quema algo, se quema entero. Nada de medias aguas. Así ocurre ahora y ocurría en el pasado. Así se han ido edificios históricos, como el de Aduanas conocido como “La torre”, en la década del 60 o el del Registro Civil, en enero de 1988. El problema es cuando esta destrucción total por fuego arrastra vidas, como ocurrió con dos hermanos hace algunos años a media cuadra de la plaza de armas.

¿Qué responsabilidad tiene Bomberos en esto? Se le puede acusar de dos cosas: falta de profesionalismo y de recursos. Partamos por lo del profesionalismo. Acusar de falta de profesionalismo a un voluntariado suena a patudez. Más aún si se conoce el verdadero apostolado que realiza la dirigencia de esta noble institución que la verdad, cada vez tiene menos interesados. Porque lo cierto es que la sociedad nos cambió a los individuos. Les extirpó el sentido de solidaridad y se lo reemplazó por individualismo y exitismo. Y no hay actividad menos lucrativa y más ingrata que la de bombero. No olvidemos que hasta los han despedido a pedradas en alguna población capitalina. En Mejillones, cada vez que hay un incendio, posteriormente hay un juicio público en contra de los bomberos.

Bueno. También hay que reconocer que entre las filas de los Bomberos han habido exponentes con una inusitada vocación para llamar la atención. Como aquel cuartelero tan diligente que tras tocar la sirena salió raudamente al sitio del siniestro, olvidando nada más y nada menos que …a los bomberos. O hace décadas, ese prohombre ya desaparecido que siendo oficial bomberil las emprendió a hachazos contra la puerta donde se advertía el humo. Entonces salió el dueño, que quemaba basura en el patio y lo obligó a pagar los daños.

VOLUNTARIADO ¿UN ARCAISMO?

Bueno. Pedirle profesionalismo a una institución en la cual las personas no reciben sueldo y cuyos dirigentes deben echar mano cada vez a menos voluntarios y a su vez, estos integrantes tienen menos sentido de cuerpo, es poco práctico. No se le puede pedir un profesionalismo desbordante. Además existen elementos adicionales. En Mejillones afortunadamente los incendios no son frecuentes, por lo cual tampoco podemos apelar a la experiencia para corregir tal problema.

Pero hay conceptos con los cuales se puede paliar la falta de equipos humanos coherentes, como lo suelen ser los voluntariados. Uno de esos conceptos es la prevención. En el caso de Mejillones, pareciera ser que los bomberos no han asimilado que la red contra incendio es responsabilidad de ellos. Pueden pertenecer físicamente a la empresa de agua potable, pero la información acerca de cuan operativo están es una cuestión bomberil.

Acá en Mejillones el desarrollo de un incendio es previsible. Aparecen las llamas. Los bomberos llegan mientras se quema todo el recinto afectado. Tras un público afrontar situaciones inesperadas, los caballeros del fuego evitan al menos que las llamas se propaguen y finalmente, la población local termina crucificando a los bomberos, acusándolos casi de haber provocado el incendio.

Pero hay algo en que los mejilloninos tienen razón. Los bomberos debieran conocer previamente las condiciones de los grifos y el flujo de agua del que pudieran disponer en la contingencia. Estar detectándolo al momento del siniestro es falta de previsión.

Bien. Hice un análisis bastante somero acerca de los incendios, por un motivo bastante sencillo. Es la emergencia menos sorpresiva. La única que cuenta con cobertura propia y especializada, como lo es un cuerpo que los combate. No obstante, con todo eso, los incendios siguen dejándonos un sabor amargo en la boca al momento de afrontarlos. Siempre sentimos que se cometieron errores, que no hubo previsión, que no hubo coordinación. ¿Qué pasará cuando nos veamos afectados por las otras emergencias que mencioné al inicié esta nota?