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Sábado, 25 de abril de 2026 Cultura

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24 de marzo de 1870: "Cangalla" Méndez descubre Caracoles y cambia la historia del Desierto de Atacama

Wilfredo Santoro Cerda


     El primero de marzo de 1870 salió desde Mejillones una expedición que habría de modificar para siempre el destino del Desierto de Atacama. Salieron cinco hombres montados a mula para descubrir la “comarca de plata”. Partió “Cangalla” Méndez y sus hombres para dar con “Caracoles”.

     El artífice de esta expedición fue José Díaz Gana, minero proveniente de la zona central. El año 1869 se apersonó ante el administrador de las Guaneras de Mejillones para proponerle una alucinante empresa: buscar cobre.

     El tal administrador resultó ser un personaje más loco que el mismo Díaz Gana. Se trataba del francés Arnoux Riviere. Se presentaba como “Barón de la Riviere” y tenía historias a nivel mundial. Se batió a duelo en Estados Unidos luego de ofrecer recompensa a la mujer capaz de resistírsele más de una hora. Después arrancó con hija y esposa de un influyente abogado en Nueva York. Era “rostro” de la farándula norteamericana.

GARABITO

     Lo concreto es que se formó la sociedad entre el chileno y el galo. Contrataron al más prestigioso cateador local: el indio Garabito. Díaz Gana partió en compañía de su buscador estrella tras el “rico rebosadero” de cobre prometido por el guía. Llegaron a las proximidades de Sierra Gorda sin encontrar nada. Enojado Díaz Gana –con víveres y agua casi agotados- ordenó la vuelta.

Es necesario estar en el lugar para sentir el peso de la historia.



     Garabito, muy afligido por la situación, rogó a su patrón que continuara un par de días más y él le daría la ubicación de algo más valioso. Dijo saber dónde se hallaba la fabulosa mina de plata del indio Osorio. El yacimiento más mitológico de ese tiempo.

      El empresario aceptó, pero quedaron sólo ellos dos. Cuando regresaban, el guía Garabito se perdió. Indignado José Díaz Gana tomó una piedra del suelo, pero ya calmado la guardó en la alforja. Salieron en Antofagasta y no en Mejillones, como correspondía. Allí los atendió un solitario cuidador que Vicuña Mackenna describió como “pobre diablo”. Todo indica era Juan López.

     Al retornar a Mejillones sacó el “guijarro”. El laboratorista se lo pidió para hacer una prueba. Arrojó 800 marcos de plata.

Así luce "La Placilla" de Caracoles hoy.


APARECE “CANGALLA”

     Ante eso, José Díaz Gana conversó con el Barón. “Necesitamos un cateador de plata” le dijo. También necesitaban permiso para modificar el giro de su sociedad. Díaz Gana habló con un amigo minero de Copiapó. Éste sacó desde la cárcel de Huasco al tristemente célebre “Cangalla” Méndez. Se hallaba retenido por un engaño negociando cobre.

     El hecho concreto es que el primero de marzo de 1870 se hallaban al interior de un galpón cinco hombres, 8 mulas gordas y víveres para cerca de un mes. El jefe de expedición era Simón Saavedra, persona de confianza de Díaz Gana. Segundo a bordo, José Ramón Méndez, el “Cangalla”. A cargo de los mulares iba un señor de apellido Sagredo. Completaban la nómina José Porras y Exequiel Reyes, labores varias.

     El mencionado galpón era propiedad del Barón y se hallaba junto a la Casa de la Intervención Chilena. Todo esto en “La Caleta” de Mejillones, sector puerta de salida línea férrea, cancha de guano Sochif.

SITIO DONDE SE HALLABA EL GALPÓN: La Casa de la Intervención Chilena se hallaba al interior del cierre. A su lado estaba la estructura mencionada. Desde allí subieron al "Mirador de Bresson", que es el lugar desde donde se tomó la foto.



     Desde allí salió la caravana para subir hasta la ex Base Naval (actual “Mirador de Bresson”). Siguió hasta Cerro Gordo (zona donde ahora se ubica el peaje), para luego internarse hacia los cerros.

     Pasaron las semanas y no se veían resultados. El desaliento ya empezaba a cundir entre los expedicionarios. Los víveres y el agua se agotaban. La caravana había pasado la Cordillera de la Costa y a esas alturas se hallaba en las proximidades de Sierra Gorda. La presión se acrecentaba sobre los líderes.

EL HALLAZGO

     El 23 de marzo la caravana pernoctó en Cerro Limón Verde. Al amanecer del 24 “Cangalla” Méndez miró los cerros aledaños y divisó una ladera con “panizos de plata”. El esperado hallazgo se había producido. El 25 en la mañana ya se hallaban en el lugar y comenzaron la búsqueda. Sólo Sagredo se quedó con los animales.



     Al regresar al punto de encuentro, “Cangalla” revisó cada una de las muestras. Todos habían hallado plata, pero el más afortunado fue Reyes. No tenía idea de minería pero era “pillo” de gallinas. Quien entiende a la suerte.

     Dos hombres partieron inmediatamente a Mejillones, a dar cuenta del hallazgo a José Díaz Gana. Éste se apersonó en la serranía y comenzó a levantar los planos, para realizar los pedimentos. Tardó dos meses.

     Los descubridores se adjudicaron un total de 24 barras. Eran las unidades empleadas en la época para parcelar los yacimientos. 12 para los financistas y 12 para los cinco descubridores. José Díaz Gana y el Barón de la Riviere, 6 barras cada uno. Por su parte los expedicionarios cobraron 2,4 barras por cabeza.

PUEDEN PASAR LOS SIGLOS, NO LA NECESIDAD DE VERSE MEJOR. Algunas evidencias de cómo era la vida en "La Placilla" de Caracoles durante el siglo 19.


DESTINO FINAL DE LOS DESCUBRIDORES

     José Díaz Gana se construyó un palacio en Santiago. Lo perdió jugando a las cartas el día antes de su inauguración. El Barón de la Riviere no se hallaba en Mejillones. Estaba luchando por Francia en una guerra europea. Viajó, cobró sus barras, las vendió en el acto y se devolvió su país. Allí compró un castillo y –por fin- un título de nobleza verdadero.

     El “Cangalla” se instaló a beber en las vendimias de Aconcagua… a morir. Exequiel Reyes puso una compañía comercial donde sus socios se enriquecieron y él se fue a la quiebra. Saavedra se empobreció y desapareció para todos. Sagredo –más tranquilo- logró mantener una quinta en su Limache natal. Porras fue el único que murió millonario. Se arranchó en Petorca y cada mes viajaba a Santiago vestido de huaso humilde. Ingresaba al Banco Nacional, liquidaba sus depósitos a plazo, sacaba la cantidad que necesitaba y luego reingresaba la remesa, casi íntacta.  

La plata no evitó el olvido.



IMPACTO HISTÓRICO

     Desde Caracoles se extrajeron al menos 850 toneladas de plata. Desde 1891 a 1917 fue comuna de la provincia de Antofagasta. El poblado principal fue “La Placilla”. Pero su importancia fundamental es que atrajo hacia el Desierto de Atacama una gran cantidad de mineros chilenos y luego sus respectivas familias.

     Caracoles fue fundamental en la integración del Desierto de Atacama a territorio chileno. También definió la supremacía de Antofagasta sobre Mejillones, poblando la actual capital regional. Todo eso haría que Chile fijara en esa ciudad su centro de operaciones en la Guerra del Pacífico. Por Caracoles, Antofagasta es la actual capital del Desierto de Atacama.

UN ARAÑAZO AL FUTURO. Evidencias de querer mantener viva la historia de Caracoles.



     La historia del descubrimiento de Caracoles prescinde de Mejillones. Hay literatura histórica que señala a Cobija y Antofagasta como punto de salida de la expedición de “Cangalla”. José Díaz Gana se identifica con Antofagasta y no con Mejillones, que es donde corresponde.

     Por eso hoy ejecuto este acto de justicia literaria. Contar la verdadera historia de ese hecho épico. La gloriosa caravana que salió desde Mejillones para descubrir una comarca de plata llamada Caracoles.

CAMINANTES DEL DESIERTO, misioneros de la historia antofagastina. A la derecha de la fotografía -con pose de modelo- su líder, Mauricio González. Junto a él un patrimonialista mejillonino. De rojo y con pulgar arriba Hugo Moyano. Sentado entre ambos -bajo un gorro- el mentón del autor de esta crónica.