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Lunes 7 de septiembre de 2012 Cultura ¡Contáctenos!

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Sergio Gaytán: “Nos estaríamos viéndonos”

 Wilfredo Santoro Cerda

Hace exactamente un año Sergio Gaytán Marambio -un antofagastino de excepción- realizó su última presentación pública. El 6 de septiembre de 2019 lanzó su libro “Con voz de mujer” en la Biblioteca Regional de Antofagasta. Al mes siguiente pasaría a la eternidad.

Conocí a Sergio el año 1978. Hace exactamente 42 años. Llegó a Mejillones al alero de Andrés Sabella con su pléyade de poetas asociados, entre los que se encontraban su hermana Marianela, Héctor Prieto Ferraro y Miguel Angel de Ugarte.

Nosotros estábamos atrincherados en “Génesis Poético”, un grupo liderado por Patricio Tapia Fredes. Tanto el “Pato” Tapia como el “Negro” Gaytán habían sido alumnos de la Escuela de Castellano en la Universidad del Norte, donde era profesor Andrés Sabella.

A Sergio Gaytán y Pato Tapia los unieron varias cosas. Los dos profesores, los dos discípulos y amigos de Sabella, pero ambos encarnaron un estilo de hacer literatura diametralmente opuesto: academicismo versus creación.

SU HISTORIA ES LA LITERATURA REGIONAL

Entre Sergio Gaytán y Pato Tapia conocí el siglo pasado a todos los escritores de fuste en la región. A Víctor Bórquez como un aventajado alumno del Pato en el Liceo de Hombres, a Hernán Rivera Letelier en una tertulia en la casa de Sergio el año 1980, a Arturo Volantines estudiando ingeniería química en UTE Antofagasta, etc.

Sergio se arranchó en la Escuela de Castellano de la Universidad del Norte y allí formó “Recital”, un selecto grupo de estudiantes poetas que hacían trabajo creativo en base a una preparación teórica top. Pato se ubicó en el “Centro Español” con “Salar de la Poesía”, creación del abogado Juan de Dios Reyes. Allí no había requisitos. Sólo escribir. La rivalidad entre estos dos grupos marcó las dos últimas décadas literarias antofagastinas del siglo pasado.

El año 1978 subí una añosa escalera de madera y leí algún poema adolescente en “Surcando surcos”, un programa radial que duró décadas. Sergio locuteaba y como atención me regaló una tarjeta. Esta decía “cante nomás señora. Que bolina de vergüenza” citando a Nicanor Parra.

En el lanzamiento de “Con voz de mujer” Sergio se ubicó en la última fila del salón, al estilo “I pooh” y desde allí expuso. La presentación  power point concluyó con una fotografía suya sentado en un antiguo vagón ferroviario y la leyenda “nos estaríamos viéndonos”.

Hasta para despedirte fuiste espectacular “Negro”.