Diario Electrónico de Mejillones

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¿Por qué la historia chilena no puede escribirse desde el norte?

Wilfredo Santoro Cerda

         Existe en Santiago de Chile un hermético y poderoso círculo no académico que se resiste a modificar la historia. No. ¡No es el Ejército! Incluso la institución armada ha sido más flexible. Es la Biblioteca Nacional. Más específico: Memoria Chilena. Y cuando esa historia tiene su origen en el norte chileno, la negativa no requiere argumentos. Simplemente Memoria Chilena no acepta que la historia sea escrita desde el norte.

         Hay dos ejemplos clarísimos de esa discriminación centralista hacia la historia que viene del norte. El primero es no reconocer la investigación realizada por “Los Viejos Estandartes de Antofagasta” donde definen fecha de nacimiento, edad y segundo apellido de Irene Morales. El segundo ejemplo es mantener como NN al soldado de Zig Zag, a pesar que la comisión  parlamentaria “Prokurica” y estudios internacionales han definido que es un copiapino debidamente identificado.

IRENE MORALES GALAZ

         Una de las cantineras más famosas de la Guerra del Pacífico es Irene Morales. Hasta el año pasado la historia chilena decía que su nombre era Irene Morales Infante, que había nacido el año 1865, que tenía 14 años al momento de comenzar la guerra y que a esa edad ya era viuda dos veces.

         Desde Perú el investigador histórico Jonatan Saona comenzó a refutar la edad de nuestra heroína. A su haber tenía un artículo de Vicuña Mackenna donde señalaba que Irene tenía 38 años y en base a ese dato ubicó a una mujer con el mismo nombre, pero nacida en 1848.

         El guante fue tomado por los “Viejos Estandartes de Antofagasta”. Su presidente Rodrigo Castillo Cámeron ubicó una publicación de un diario antofagastino. Esta databa de 1896 y daba una serie de antecedentes respecto a la cantinera. Datos duros que no se encontraban en ninguna parte.

Artículo de prensa del siglo XIX hallado por Rodrigo Castillo

         Se armó un equipo que completó Ana Olivares Cepeda, gestora especializada en  tema “cantineras” y José Orellana Muñoz, custodio de tumbas históricas del Cementerio de Antofagasta. Lo primero que hallaron –en base al centenario periódico- fue la placa de mármol que Irene hizo traer para su pareja fusilada por los bolivianos: Santiago Pizarro.

         Ante este éxito se lanzaron a confirmar el segundo antecedente inédito que contenía la publicación: la boda de Irene Morales en Lima. Esta se ofició el año 1883 con el cabo primero Alfredo Cisternas. Mediante Familysearch ubicaron el documento. Este contenía un dato impensado: los nombres de los padres de Irene Morales y oh.. ¡sorpresa!.. eran los mismos que aparecían en el certificado que exhibió Saona.

         Ante esto y con copiosa información, tal investigación fue publicada en el Diario Electrónico de Mejillones (http://www.diariomejillones.cl/reportaje/19_03_26.htm ). Tal investigación es tan contundente y tan incuestionable que no se han producido reparos técnicos a su contenido.

LO INCREÍBLE

Sitios internacionales con exigentes parámetros –como Wikipedia- modificaron su información y citaron como fuente al “Diario Electrónico de Mejillones”. Sin embargo Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional presentó resistencia a hacerlo.

Tras gestiones de alto nivel –que consideraron la intervención de una consejera nacional de la Sociedad Civil del Servicio de Patrimonio del Ministerio de las Culturas- Memoria Chilena modificó la información de Irene Morales, que era evidentemente falsa, pero sólo cambió su apellido.

 

Página online de Memoria Chilena que cita a Paz Larraín señalando que no hay datos sobre nacimiento de Irene Morales

         Lo sorprendente es que “Memoria Chilena” continúa citando a la “…historiadora Paz Larraín…” señalando que “no hay dato exacto sobre la fecha de nacimiento de Morales”. Es decir, “Memoria Chilena” continúa otorgándole crédito a una escritora que no tenía correcta fecha de nacimiento, edad ni segundo apellido de la gloriosa cantinera. Más aún –la misma cita es incorrecta-, porque sí existen datos sobre su nacimiento.

         En lo personal uno espera coherencia de estas cápsulas históricas. Y cuando hablo de coherencia digo –con todo el respeto que me merece Paz Larraín- que aquí hay dos hipótesis diferentes. Una -la de Paz Larraín- que consigna que Irene Morales nació en 1865, que tenía 14 años al comenzar la guerra, que era doblemente viuda a esa edad y que su segundo apellido era Infante. La otra es planteada por “Los Viejos Estandartes de Antofagasta”. Señala que Morales nació en 1848, que tenía 30 años al comenzar la guerra y que su segundo apellido es Galaz. “Memoria Chilena” puede optar por cualquiera de las dos. Es su prestigio el que está en juego. Pero lo que encuentro censurable es que utilice la información de “Los Viejos Estandartes” (al poner el apellido Galaz), nombre a Paz Larraín y en ninguna parte mencione a los autores de la investigación.

LOS “DONANTES DE INFORMACIÓN”

         Bien. La comunidad nortina no se quedó indiferente ante esta arbitraria interpretación de “Memoria Chilena”. Una de las consejeras nacionales mejillonina del Servicio de Patrimonio –y coautora de la investigación- , Ana Olivares Cepeda, presentó su inquietud. ¿Sabe que respondió el Servicio de Patrimonio a cargo de la Biblioteca Nacional?

        Esta es la respuesta que le hizo llegar a la consejera Olivares el Director del Servicio de Patrimonio, Carlos Maillet Aránguiz. Tecnicismos más o tecnicismos menos, para mí tal misiva tiene una sola interpretación: los investigadores que no están dentro del hermético círculo de “Memoria Chilena” no pueden aspirar a escribir la historia.

 Dentro de ese hermético círculo no están “Los Viejos Estandartes de Antofagasta”, el “Diario Electrónico de Mejillones”, “Sitio Batalla de los Loros” de La Serena, Anita Olivares, Arturo Volantines ni yo (Wilfredo Santoro Cerda).

Al no estar nosotros, se dificulta el reconocimiento para temas importantes. Como que Irene Morales nació en 1848 y su segundo apellido era Galaz. O como que el soldado sacado de Zig Zag  no es NN sino era copiapino, pertenecía al Regimiento “Atacama” y se llamaba Miguel Segundo Mena Araya.

En el caso de Irene Morales aparecen otras incoherencias. Por ejemplo, el canal mediante el cual se publicó la investigación de “Los Viejos Estandartes de Antofagasta” fue el “Diario Electrónico de Mejillones”. Ese es el medio al cual Memoria Chilena le niega crédito… pero… otra sección de Biblioteca Nacional lo avala. Tal crónica fue subida a Contenidos Locales el 2 de abril de 2019 y actualmente se halla bajo este link

http://www.contenidoslocales.cl/content/52567/irene-morales-espectaculares-hallazgos-confirman-su-edad

Si Memoria Chilena no reconoce la legitimidad del material de Contenidos Locales, perteneciendo ambos a la Biblioteca Nacional ¿para que mantienen esa vitrina de sitios históricos si según ellos mismos no son fiables?

Certificado de defunción de Irene Morales

EN RESUMEN…

Me preocupa esa actitud instalada en la Biblioteca Nacional. Esa discriminación hacia la historia que se escribe en el norte de Chile. Ese sentir que si no lo escribió Paz Larraín la historia no tiene valor. Más aún, que aunque los escritores santiaguinos estén equivocados se utilice la información de los escritores de provincia, se oculte su nombre y se siga manteniendo el de los consagrados… creo que eso debe revisarse. Y creo definitivamente que eso de sugerirnos ser “donantes” de información es abiertamente ofensivo, porque debo informales señores y damas de Memoria Chilena que desde hace muchos años… la historia se escribe desde el norte.