Diario Electrónico de Mejillones

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Las verdades que no se dicen...

Lunes 11 de mayo de 2020

Cultura

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No cubre Patrimonio, no cubre literatura y eternamente desfinanciada

 

LA FUNDACIÓN CULTURAL NECESITA REPLANTEARSE

 

 Wilfredo Santoro Cerda

 

    Con déficit permanente, con espacios culturales públicos destinados a actividades comerciales y lo más grave, sin atender necesidades que son inherentes a su función, como literatura local y Patrimonio, la Fundación Cultural de Mejillones repentinamente se puso en el ojo del huracán, cuando las autoridades locales pretendieron conocer detalles de su balance contable.

 

     Sin duda la Fundación Cultural es una entidad que cuenta con la simpatía de los mejilloninos. Tiene dos grandes haberes. El primero son sus academias, que otorgan la posibilidad de que muchos menores de escasos recursos accedan a disciplinas como teatro, ballet, música y pintura, entre otros.
El segundo elemento que cuenta con mucha aceptación es el funcionamiento de un cine comercial. Éste a precios módicos permite ver películas al mismo nivel que los recintos comerciales de cualquier lugar del mundo.

 

   ¿Por qué se desencadena el problema con las autoridades comunales? Por una razón muy sencilla: la Fundación Cultural tiene un funcionamiento deficitario. Recibe un aporte municipal anual de 120 millones, sin embargo los dos últimos años ha debido apelar a fondos extraordinarios para pagar sueldos.

 

    No obstante, la Fundación es una entidad privada. Recibe aporte de terceros. Pero el manejo de esos aportes no es informado a las autoridades municipales. Es decir, se les pide dinero adicional al municipio pero no se les da cuenta de la forma en que se han manejado los recursos.

 

    Otro elemento es que el Consejo autorizó a la Fundación para que funcionara un cine comercial a objeto de que –además de los fondos de las empresas- la Fundación pudiese allegar otros ingresos que le permitieran  autofinanciarse. Lo concreto es que a pesar de los millonarios fondos que aportan las empresas, de las utilidades que les reporta el cine, de la subvención del Municipio de Mejillones y de los fondos extraordinarios que brinda el mismo municipio… la Fundación no se financia.

 

¿ES BUENO MANEJAR LA CULTURA CON FUNDACIONES PRIVADAS?

 

     Es por eso que las autoridades municipales mejilloninas están analizando fríamente hasta qué grado ha sido acertada la fórmula de manejar la Cultura mediante una Fundación privada y cómo se puede hacer mejor. La intención es continuar sagradamente con los talleres y analizar si la iniciativa de un cine resultó rentable o no, porque el objetivo de la gestión cultural en Mejillones es potenciar los talleres y no ofrecer salas de cine, que pertenecen al ámbito privado.


     Ahora, hay disciplinas que están dentro del universo que debiera abordar la Fundación, pero que han tenido nulo interés… menos financiamiento. Uno importantísimo es el área Patrimonial, que es la que se ocupa de preservar la identidad mejillonina. La Fundación de Cultura no considera Patrimonio. A lo más lo pone dentro de las actividades de sus academias como una justificación. Otra importante rama que no cubre es literatura local. Sin Patrimonio y sin literatura local obviamente que toda gestión cultural está evidentemente mutilada.

 

    Es cierto que la Fundación Cultural ha sido considerada un ejemplo a nivel del país, pero no en virtud de sus logros culturales, que evidentemente no pueden ser exitosos sin Patrimonio, identidad ni literatura. La Fundación Cultural de Mejillones ha sido un ejemplo porque encarna el modelo del actual Gobierno, en el sentido que la cultura sea tratada como negocio, que las disciplinas como supermercado y los artistas como vendedores. La existencia de un cine comercial en el corazón cultural mejillonino: el Teatro Municipal, es un modelo de negociar con el arte que este Gobierno desearía implementar en todo el país: un arte que se venda solo y no les cueste nada. Un arte de best sellers. Además la fundación mejillonina se proyecta ante ellos como “autofinanciada” cuando lo cierto es que anualmente terminan pidiendo plata extra al municipio. El modelo del arte autofinanciado es un fracaso y el fracaso de la Fundación es un ejemplo.

 

     Obviamente la Fundación no puede cerrarse. Obviamente las academias son una necesidad cultural y lo más exitoso de esta entidad. Pero obviamente también debe haber un replanteo. Dentro de la cultura mejillonina debe estar integrado el Patrimonio. Dentro de la cultura mejillonina debe estar integrada la Literatura local. En esta ocasión las autoridades comunales están bien.