Diario Electrónico de Mejillones

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lunes 13 de marzo de 2017

Cultura

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Descubren fichas guaneras del Barón de la Riviere en Mejillones

Wilfredo Santoro Cerda

Un interesante hallazgo realizó en Mejillones un joven residente local: una ficha metálica del siglo XIX rotulada con el nombre de Arnous de Riviere. Tal descubrimiento reafirma la importancia histórica que tuvo Mejillones y la necesidad de salvaguardar sus sitios.

El autor del hallazgo es Beto Vera Urbina quien hace un mes se hallaba paseando en el sector de Caleta Ño Robles. Fue allí que divisó un objeto metálico parecido a una moneda. Al recogerlo pudo constatar que se trataba de una ficha metálica

Una de las cosas que más llamó la atención de Beto es que aparecía inscrito Mejillones y no sólo eso, sino el nombre “Arnous de Riviere”. Vera es un joven interesado en el tema patrimonial y supo inmediatamente que el tal Arnous de Riviere no era ni más ni menos que el mismísimo Barón de la Riviere, el personaje histórico.

La ficha no tiene un valor en dinero sino en galones de agua, lo que ratifica la importancia del vital líquido en el Desierto de Atacama. Esta ficha equivale a 8 bidones de agua. 

LOS ALCANCES DEL HALLAZGO 

El hallazgo realizado por Beto Vera deja en evidencia tres grandes aspectos que se deben tener presentes para la debida preservación de nuestro patrimonio no sólo a nivel de la comuna, sino a nivel país.

El primer asunto relevante es que confirma la existencia de la fichas guaneras en el siglo XIX, cosa que hasta ahora se ha tomado como algo circunstancial. La historia de las fichas generalmente se circunscribe al salitre, pero esta es al menos el tercer tipo de ficha guanera diferente que se logra ubicar. Antes ya había aparecido, y lo dijimos por este mismo medio, una ficha guanera de “Juan Sáez”. En esa ocasión se trataba de una ficha por un valor de 5 centavos, aunque Juan Sáez es recordado como dueño de una resacadora de agua.

         Todo indica que las fichas guaneras estaban vinculadas al negocio del agua. Dicho de otra forma, el arduo trabajo de los hombres que extraían guano rojo en el Desierto de Atacama se cancelaba parcialmente con... ¡agua! Esos son aspectos que no han sido debidamente recogidos por la historia. 

UN MEJILLONES ANTIGUO 

         Por mucho tiempo –y por consideraciones de índole nacionalista- se ha desconocido la existencia de Mejillones en el siglo XIX. Se tiende a señalar que hubo un campamento denominado “San Luciano” y que esa es la cuna de Mejillones. Incluso se han formulado propuestas tan descabelladas como que Mejillones fue fundado por gobierno chileno el año 1906 y todo lo anterior eran villorrios que tenían no sólo otra ubicación sino también otros nombres.

         Lo concreto es que el nacimiento de Mejillones está ligado al descubrimiento del guano rojo en el Morro de Mejillones en febrero de 1862. Allí se comenzó el poblamiento y también el 24 de diciembre de 1862 se hizo el primer acto administrativo del gobierno chileno, en el sentido de entregar las tres cuadras fundacionales a la sociedad López, Torres, Garday.

         Es cierto que existió el campamento guanero “San Luciano”, pero se trataba de un establecimiento ubicado en Mejillones. Tan así que cuando el gobierno chileno retrocedió desde el paralelo 23 al 24, entregando este territorio a Bolivia, el vecino país lo llamó “Mejillones de Bolivia”. No olvidemos que Mejillones también fue fundado el 25 de enero de 1867 por la república del altiplano, con ese mismo nombre.

         Con respecto a su importancia, ese puerto tuvo el primer edificio público no sólo de Mejillones, sino también de Antofagasta. Este fue el edificio de Aduana, que aún está en pie pero en Antofagasta como el Museo Regional. Este primer poblado tuvo municipalidad, escuela, consulados...

         Si a eso sumamos la existencia de fichas metálicas guaneras y todas ellas dicen “Mejillones”, me parece absurdo negar el nacimiento de Mejillones en el siglo XIX. En resumen, las fichas guaneras confirman la antigüedad de Mejillones y descartan que dicha localidad se haya llamado formalmente San Luciano. Sin desconocer que San Luciano existió, fue una caleta de Mejillones y tuvo una existencia efímera. 

ES NECESARIO PRESERVAR 

         Lo que tenemos en Caleta Ño Robles es nada menos que un monumento nacional. Un monumento nacional no declarado, no preservado, no protegido y no valorado. Porque se trata de un tesoro patrimonial de orden nacional.

         ¿Por qué tan importante se preguntarán Uds?. Por una razón muy sencilla, la integración del Desierto de Atacama a territorio chileno fue la base del Chile moderno. Del Chile minero. Y el aviso de la importancia de tal desierto la dio el guano. No fue la plata ni el salitre ni el cobre, el guano fue la voz de alerta. Y ese guano se encontró en Mejillones. Primero se descubrió el guano blanco, que hizo que Chile en 1842 definiera su frontera en el paralelo 23 y luego el rojo, que en 1862 dio comienzo a esa colonización minera chilena del Desierto de Atacama que desgraciadamente se zanjó por un conflicto bélico.

         En Caleta Ño Robles aún están los  caminos carreteros que inició Juan López y concluyeron gigantes como Arnous de Riviere y Meiggs... sí... el mismo del barrio Meiggs en Santiago. Están los restos de sus construcciones, su cementerio... y entre la arena, sus fichas guaneras, sus bonos del ferrocarril a Caracoles.. sus cartas... y quizá cuantos otros testimonios... están disponibles al viento, castigados por la indiferencia de los mejilloninos.

         Debo señalar que existe un equipo investigador que se ha encargado del tema. Se trata del Instituto de Arqueología Naútica y Subacuática, Allí los investigadores Pedro Pujante y Christophe Pollet están dando la lucha por mantener este sitio. Pujante es español y Pollet francés. ¿No podríamos los chilenos echarles una manito para que Caleta Ño Robles sea una zona protegida? Ellos elaboraron un pre expediente técnico de protección denominado “Patrimonio Histórico de Caleta Robles, Mejillones”.

         El hallazgo de esta ficha guanera de la empresa del Barón de la Riviere no deja de ser un aliciente para todos aquellos que amamos la historia. Más aún ahora que Patricio Espejo sacó magistralmente de la oscuridad al histórico francés con su espectacular libro “El Barón de la Riviere: caballero de ingenio del gran mundo”. Con esta ficha tenemos un trocito del Mejillones del siglo XIX, un trocito del delirante barón y un trocito de esperanza que Caleta Ño Robles se pueda preservar.

 

La nueva dueña de la ficha: Carla Aguirre Rozas. Fue un obsequio de Beto. Beto Vera Urbina: de paseo en el mismo lugar donde halló la ficha.