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Sábado 11 de mayo de 2019

Cultura

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Santiago Pizarro: pareja de la cantinera Irene Morales
 

Aparece foto del hombre bajo la lápida

Wilfredo Santoro Cerda

      La Guerra del Pacífico tiene una protagonista desde su primer minuto. Ella es Irene Morales Galaz, que al inicio del conflicto saca el escudo boliviano de la Prefectura de Antofagasta para destruirlo. Tras eso se integra al Ejército y participa en todas las batallas, hasta llegar triunfante a Lima, dejando un reguero de muerte a su paso. Todo indica que la descollante actuación guerrera de la cantinera Irene Morales fue gatillada por amor. O más bien por afán de venganza. Cinco meses antes de la toma de Antofagasta las autoridades bolivianas habían fusilado a su pareja: el músico Santiago Pizarro. El era integrante de la Liga la Patria, una organización secreta chilena y las autoridades altiplánicas quisieron dar una muestra de poder. ¿Quién fue ese misterioso hombre que generó una de las venganzas más sangrientas de la historia? Hoy hurgaremos en su identidad, porque “Los Viejos Estandartes” de Antofagasta hallaron su placa en el Cementerio local y –lo más importante- porque apareció la que sería su foto.

 

      El primero que hizo el anuncio fue el investigador y difusor histórico Mario Castillo Rojas, quien el 8 de noviembre del 2018 posteó en su página Facebook una información acerca de Santiago Pizarro. La gran novedad era que la Biblioteca Nacional Digital tenía una foto que Mario Castillo decía era Pizarro y que estaba caratulada como “Rivano”.

SUENAN LAS ALARMAS

     En Antofagasta la información llamó la atención, ya que un equipo investigador de “Los Viejos Estandartes” trabajaba precisamente en este tema. Su presidente Rodrigo Castillo Cámeron había descubierto una publicación del siglo XIX que daba nuevas luces sobre Irene Morales y su vida.

      Simultáneamente, en Chile Mauricio Pelayo González y en Perú Jonatan Saona Reyes, ambos investigadores y difusores históricos, habían aportado interesantes y nuevos antecedentes acerca de Irene Morales. Ellos planteaban la teoría que la gloriosa cantinera no tenía 14 años al momento de iniciarse la guerra, sino 31 y que su apellido materno no era Infante sino Galaz.

      La publicación hallada por Rodrigo Castillo permitió comprobar que el certificado de nacimiento de 1848 mostrado por Gaona y Pelayo efectivamente correspondía a la cantinera. En la publicación se hallaba el nombre del último marido de Irene. Ubicado el certificado de este último matrimonio los antecedentes de ambos documentos coincidían.

      Un segundo elemento que otorgó plena credibilidad fue la descripción que hacía de una “elegante plancha de mármol” que Irene hizo traer de Valparaíso para la sepultura de su amor. El equipo investigador de “Los Viejos Estandartes” halló esta placa en el Cementerio de Antofagasta.

 

     Fue allí que la afirmación de Mario Castillo comenzó a tener un nuevo significado para el equipo investigador de “Los Viejos Estandartes”. La publicación hallada por ellos detallaba que Irene “…hizo sacar una fotografía del finado, la cual llevaría siempre en su pecho”.

ESTABA MAL CATALOGADA

      Buscando determinar si tal fotografía podía corresponder a la que “Irene llevaba en su pecho”, Ana Olivares Cepeda -integrante del equipo investigador- partió a Santiago, para revisar directamente este documento. Recordemos que Ana Olivares es precisamente la gestora del proyecto “Día de la Cantinera de la Guerra del Pacífico”, que se halla en su última etapa legislativa ante el Senado.

 

      En su visita, Ana pudo comprobar que la observación realizada por Mario Castillo era correcta. La fotografía estaba mal catalogada. Tenía a los menos dos errores gravísimos. El primero: en lugar de “Pizarro” decía “Rivano”. El segundo: la fotografía decía “…fusilado por los bolivianos el 26 de septiembre de 1878” y fue catalogada como “…febrero de 1878”.

 

     Bien. Evidentemente esta modificación de datos hacía prácticamente imposible que alguien relacionara a este Santiago Rivano muerto el 26 de febrero de 1878 con Santiago Pizarro, a pesar que en el reverso dice “…esposo de I. Morales, cantinera del 3°”. Gracias a la acción de Ana Olivares la Biblioteca Nacional Digital anunció la corrección.

UNA FOTO BIEN ESPECIAL

      Pero ¿es ésta la foto que Irene llevaba en su pecho? Es evidente que no. Esa foto seguramente debe haber sucumbido por el uso y las visicitudes de la guerra. La foto hallada se encuentra en un valioso álbum fotográfico. Se llama “Personajes de la Guerra del Pacífico” y está en la “Sala Medina” de la Biblioteca Nacional. Forma parte de la colección donada por el destacado bibliógrafo e historiador José Toribio Medina. En el mejor de los casos se trata de una copia del negativo, vendido por el estudio que hizo la toma.

      Un antecedente importante es la lectura manuscrita que tiene la fotografía en su cara posterior. Dice “Santiago Pizarro esposo de I. Morales cantinera del 3° fusilado por los bolivianos el 26 de sptbre de 1878”. Todo indica que la letra pertenece nada menos que a Medina. De ser así estamos ante la palabra de una autoridad no tan sólo en su calidad de bibliógrafo e historiador, sino incluso de veterano de guerra, coetáneo de Irene Morales y quien seguramente la conoció personalmente (él un hombre influyente e Irene una figura al terminar la guerra). El puro hecho que lo avale Medina es un sello de credibilidad.

INCLUSIÓN MUY SORPRENDENTE

      Ahora, la inclusión en ese álbum no deja de ser sorprendente. En primer lugar, Santiago no es propiamente un “personaje de la Guerra del Pacífico”. Fue fusilado antes de la guerra, era músico en una banda boliviana y según el cronista Molinare, había “desertado” del “Cochrane”. Se halla en ese álbum únicamente por ser “el esposo” de la cantinera Morales. En otras palabras, Santiago en ese álbum es él unico civil, el único fotografiado sin vida y el único que no participa en la Guerra del Pacífico, porque muere antes.

      La gran incógnita es hasta que grado podemos creer que efectivamente se trata de Santiago Pizarro, más allá que lo diga esa eminencia que es Medina. Para eso sería necesario conocer la historia de la fotografía y esos datos no están. Por ejemplo, no se sabe quien tomó la foto.

      La mayoría de los retratos que aparecen en el Álbum son de prestigiosos estudios fotográficos de la época. Los principales fueron Spencer y Cía, a cargo de las fotos oficiales del Ejército chileno y Estudios Courret, que en Lima fotografiaron tanto a locales como invasores. En este último se fotografió más de una vez Irene Morales.

      Los sellos de estos estudios aparecen en la mayoría de las fotos de este álbum, pero la foto de Santiago Pizarro no tiene sello. Es decir, no se sabe quien la sacó. Investigamos los fotógrafos que había en Antofagasta en 1878. Aparece Enrique Dohrn, como itinerante y un señor Zacarías Guerra, que se cree estaba establecido en Antofagasta. Uno de ellos podría haber tomado la foto.

      Más allá de las variadas posibilidades que nos abre esta foto, la figura del enigmático Santiago Pizarro comienza a aparecer lentamente. Gracias a la investigación de “Los Viejos Estandartes” y Ana Olivares Cepeda el músico tiene lápida y rostro. Su muerte puso fin a una historia de amor y generó una venganza mítica, que se inició con la Guerra del Pacífico y que convirtió en leyenda a su mujer: a quien la historia recuerda como la cantinera Irene Morales.